Alma de Cristo

Alma de Cristo, santifícame. Cuerpo de Cristo, sálvame. Sangre de Cristo, embriágame. Agua del costado de Cristo, lávame. Pasión de Cristo, confórtame. ¡Oh, buen Jesús!, óyeme. Dentro de tus llagas, escóndeme. No permitas que me aparte de Ti. Del maligno enemigo, defiéndeme. En la hora de mi muerte, llámame. Y mándame ir a Ti, para que con tus santos te alabe por los siglos de los siglos. Amén.

Significado y explicación

El Alma de Cristo, también conocido como Anima Christi, es una oración eucarística y cristocéntrica que expresa el deseo del alma de unirse íntimamente a Cristo a través de los frutos de su Pasión y de la Eucaristía.

Cada invocación se dirige a un aspecto del misterio de Cristo: su alma, su cuerpo, su sangre, el agua de su costado, su pasión. A través de estas peticiones, el orante busca la santificación, la salvación, la purificación y el consuelo que solo Cristo puede dar.

San Ignacio de Loyola la colocó al inicio de sus Ejercicios Espirituales, recomendando rezarla como preparación para la oración y especialmente después de recibir la Sagrada Comunión.

Historia

El Anima Christi data del siglo XIV, anterior a San Ignacio de Loyola, aunque frecuentemente se le atribuye por haberla popularizado al incluirla en sus Ejercicios Espirituales (1548). La oración ya aparece en manuscritos de principios del siglo XIV y fue enriquecida con indulgencias por el Papa Juan XXII.

Cómo rezar

Es especialmente apropiada como oración de acción de gracias después de la Comunión, y también como oración preparatoria para la meditación y la contemplación.

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