Oración a San Miguel Arcángel

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla; sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno, con el divino poder, a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.

Significado y explicación

La Oración a San Miguel Arcángel es una poderosa invocación de protección contra el mal y las fuerzas demoníacas. San Miguel, cuyo nombre significa "¿Quién como Dios?", es el príncipe de los ángeles que derrotó a Satanás y lo arrojó del cielo (Apocalipsis 12:7-9).

Esta oración reconoce la realidad del combate espiritual: el cristiano vive en medio de una batalla entre el bien y el mal, y necesita la protección de los ángeles de Dios. Pedimos a San Miguel que nos defienda y que, con el poder divino, reprima al demonio.

Es una oración especialmente apropiada en momentos de tentación, de angustia espiritual o cuando sentimos la presencia del mal en nuestro entorno.

Historia

Esta oración fue compuesta por el Papa León XIII en 1886 y mandó que se recitara al final de cada Misa rezada. Según la tradición, León XIII tuvo una visión mística en la que contempló el asalto de los demonios contra la Iglesia y la intervención de San Miguel. La costumbre de rezarla al final de la Misa se mantuvo hasta la reforma litúrgica del Vaticano II, pero muchos fieles y parroquias han retomado esta práctica.

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