Santa María, Madre de Dios

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Madre de Dios y Madre nuestra, Tú que estás junto al trono de la Trinidad, intercede por nosotros ante tu Hijo, para que nos conceda la gracia de vivir según su voluntad, de amar a nuestros hermanos como Él nos amó, y de llegar un día a contemplar su rostro en la gloria eterna del cielo. Santa María, Madre de Dios, cúbrenos con tu manto de amor y protección. Amén.

Significado y explicación

Esta oración honra a María bajo su título más sublime: Madre de Dios (Theotokos). Este título no significa que María haya dado origen a la divinidad, sino que la persona que nació de ella es verdaderamente Dios: Jesús, el Hijo eterno del Padre, que asumió la naturaleza humana en su seno.

La oración combina la invocación final del Ave María con una súplica más extensa que reconoce la posición privilegiada de María junto a la Trinidad y su papel de intercesora. Le pedimos que interceda por nosotros para vivir según la voluntad de Dios, amar al prójimo y alcanzar la vida eterna.

La imagen del manto de María simboliza su protección maternal que nos cubre y nos ampara en todas las circunstancias de la vida.

Historia

El título de Theotokos (Madre de Dios) fue solemnemente definido en el Concilio de Éfeso (431), en respuesta a la herejía de Nestorio que negaba la unión de las dos naturalezas en Cristo. El pueblo de Éfeso celebró la definición con procesiones de antorchas. La Solemnidad de Santa María, Madre de Dios, se celebra el 1 de enero y es la fiesta mariana más antigua del calendario romano.

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