Oración del Santo Rosario
Significado y explicación
El Santo Rosario es la oración mariana por excelencia y una de las devociones más ricas de la tradición católica. No es una simple repetición de oraciones, sino una meditación contemplativa de los principales misterios de la vida de Cristo y de María.
El Rosario combina la oración vocal (Padre Nuestro, Ave María, Gloria) con la oración mental (meditación de los misterios). Mientras los labios rezan, la mente y el corazón contemplan los acontecimientos de la salvación, desde la Anunciación hasta la Coronación de María en el cielo.
Los Papas han recomendado insistentemente el rezo del Rosario. San Juan Pablo II lo llamó "compendio del Evangelio" y añadió los Misterios Luminosos en 2002 con su carta apostólica Rosarium Virginis Mariae.
Historia
La tradición atribuye el Rosario a Santo Domingo de Guzmán (siglo XIII), quien lo habría recibido de la Virgen María. Históricamente, el Rosario se fue formando gradualmente a partir del siglo XII, cuando los monjes que no sabían latín sustituían los 150 salmos por 150 Ave Marías. La división en decenas y la meditación de los misterios se fue estableciendo a lo largo de los siglos XV y XVI.
La victoria de Lepanto (1571) fue atribuida al Rosario por el Papa San Pío V, quien estableció la fiesta de Nuestra Señora del Rosario el 7 de octubre. La Virgen de Fátima (1917) pidió insistentemente el rezo diario del Rosario.
Cómo rezar
Se recomienda rezarlo diariamente, eligiendo los misterios según el día de la semana. Puede rezarse individual o comunitariamente. Lo importante es no rezar de prisa, sino meditar cada misterio, dejando que la repetición de las Ave Marías sea como un fondo musical para la contemplación.