Santo, Santo, Santo (Sanctus)

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.

Significado y explicación

El Sanctus es una aclamación litúrgica que se canta o reza durante la Misa, al final del Prefacio, como puerta de entrada a la Plegaria Eucarística. Es uno de los momentos más solemnes de la celebración, en el que la asamblea terrena se une al canto de los ángeles.

La primera parte reproduce el canto de los serafines que el profeta Isaías escuchó en su visión del templo celestial (Isaías 6:3): "Santo, Santo, Santo es el Señor de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria." La triple repetición subraya la santidad perfecta e infinita de Dios.

La segunda parte es la aclamación con que el pueblo de Jerusalén recibió a Jesús en su entrada triunfal (Mateo 21:9): "Bendito el que viene en nombre del Señor. ¡Hosanna en las alturas!" Así, en cada Misa, recibimos a Cristo que viene a nosotros en la Eucaristía.

Historia

El Sanctus forma parte de la liturgia eucarística desde los primeros siglos. Ya aparece en la Didajé y en las anáforas más antiguas. La combinación del cántico de Isaías con la aclamación del Domingo de Ramos se fijó en la liturgia romana hacia el siglo V. Es uno de los cantos litúrgicos que ha permanecido prácticamente inalterado a lo largo de toda la historia de la Iglesia.

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