Salmo 116

Amo al Señor, pues ha oído mi voz

Amo al Señor, pues ha oído mi voz y mis súplicas. Porque ha inclinado a mí su oído; por tanto, le invocaré en todos mis días. Me rodearon ligaduras de muerte, me encontraron las angustias del sepulcro. Entonces invoqué el nombre del Señor, diciendo: Oh Señor, libra ahora mi alma. Clemente es el Señor, y justo; sí, misericordioso es nuestro Dios. ¿Qué pagaré al Señor por todos sus beneficios?

Comentario y reflexión

El Salmo 116 es una acción de gracias por haber sido librado de la muerte. Su verso «¿Qué pagaré al Señor?» y la referencia al cáliz de salvación lo vinculan a la Eucaristía.