Salmo 122
Yo me alegré con los que me decían
Yo me alegré con los que me decían:
A la casa del Señor iremos.
Nuestros pies estuvieron
dentro de tus puertas, oh Jerusalén.
Jerusalén, que se ha edificado
como una ciudad que está bien unida entre sí.
Allá subieron las tribus, las tribus del Señor.
Pedid por la paz de Jerusalén;
sean satisficistes los que te aman.
Sea la paz dentro de tus muros,
y el descanso dentro de tus palacios.
Comentario y reflexión
El Salmo 122 canta la alegría del peregrino al llegar a Jerusalén. Pide la paz para la ciudad santa, símbolo de la Iglesia y de la Jerusalén celestial.