Salmo 150
Alabad a Dios en su santuario
Aleluya. Alabad a Dios en su santuario;
alabadlo en la magnificencia de su firmamento.
Alabadlo por sus proezas;
alabadlo conforme a la muchedumbre de su grandeza.
Alabadlo a son de bocina;
alabadlo con salterio y arpa.
Alabadlo con pandero y danza;
alabadlo con cuerdas y flautas.
Alabadlo con címbalos resonantes;
alabadlo con címbalos de júbilo.
Todo lo que respira alabe al Señor. Aleluya.
Comentario y reflexión
El Salmo 150 es la gran doxología final de todo el Salterio. Con todos los instrumentos musicales y con todo ser que respira, la creación entera eleva una alabanza definitiva y gozosa al Señor.