Salmo 36
La iniquidad del impío me dice al corazón
La iniquidad del impío me dice al corazón:
no hay temor de Dios delante de sus ojos.
Se lisonjea, por tanto, en sus propios ojos,
de que su iniquidad no será hallada y aborrecida.
Mas tu misericordia, oh Señor, llega hasta los cielos,
y tu fidelidad alcanza hasta las nubes.
Cuán preciosa, oh Dios, es tu misericordia.
Por eso los hijos de los hombres
se amparan bajo la sombra de tus alas.
Comentario y reflexión
El Salmo 36 contrasta la maldad del impío con la inmensa misericordia de Dios. La bondad divina es presentada como fuente de vida bajo cuyas alas todo ser encuentra refugio.