Salmo 83
Oh Dios, no guardes silencio
Oh Dios, no guardes silencio;
no calles, oh Dios, ni te estés quieto.
Porque he aquí que rugen tus enemigos,
y los que te aborrecen alzan cabeza.
Contra tu pueblo han consultado astuta y secretamente.
Han dicho: Venid, y destruyámoslos para que no sean nación.
Pon a sus príncipes como a Oreb y a Zeeb.
Para que conozcan que tu nombre es el Señor,
el Altísimo sobre toda la tierra.
Comentario y reflexión
El Salmo 83 suplica a Dios que intervenga contra una coalición de enemigos que amenazan destruir a Israel. Pide que los adversarios reconozcan la soberanía del Señor.