Salmo 86
Inclina, Señor, tu oído
Inclina, oh Señor, tu oído, y escúchame,
porque estoy afligido y menesteroso.
Guarda mi alma, porque soy piadoso;
salva tú, oh Dios mío, a tu siervo que en ti confía.
Ten misericordia de mí, oh Señor;
porque a ti clamo todo el día.
Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador,
y grande en misericordia para con todos los que te invocan.
Enséñame, oh Señor, tu camino; caminaré yo en tu verdad.
Comentario y reflexión
El Salmo 86 es una humilde súplica que se apoya en la bondad y misericordia de Dios. Pide un corazón unificado para temer el nombre del Señor y caminar en su verdad.