Oración de San Francisco

Señor, hazme un instrumento de tu paz: donde haya odio, ponga yo amor; donde haya ofensa, ponga yo perdón; donde haya duda, ponga yo fe; donde haya desesperación, ponga yo esperanza; donde haya tinieblas, ponga yo luz; donde haya tristeza, ponga yo alegría. Oh, divino Maestro, concédeme que no busque tanto ser consolado como consolar, ser comprendido como comprender, ser amado como amar. Porque dando es como se recibe, perdonando es como se es perdonado, y muriendo es como se nace a la vida eterna. Amén.

Significado y explicación

La Oración de San Francisco, también conocida como "Hazme un instrumento de tu paz", es una de las oraciones más hermosas y conocidas del cristianismo. Expresa el ideal de la caridad cristiana llevada a su máxima expresión: ser instrumento de Dios para llevar paz, amor, perdón, fe, esperanza, luz y alegría al mundo.

La segunda parte de la oración presenta una paradoja evangélica: la verdadera felicidad no se encuentra en recibir sino en dar. El cristiano no busca primero ser consolado sino consolar, no busca ser comprendido sino comprender, no busca ser amado sino amar.

La conclusión resume la ley fundamental del Evangelio: en la entrega total, incluso en la muerte a uno mismo, se encuentra la vida verdadera y eterna.

Historia

Aunque universalmente atribuida a San Francisco de Asís (1182-1226), esta oración fue publicada por primera vez en 1912 en la revista francesa La Clochette, sin atribuirla a ningún autor. La asociación con San Francisco se produjo poco después, probablemente porque su espíritu refleja perfectamente el ideal franciscano. Independientemente de su autoría, la oración ha sido adoptada como un resumen perfecto de la espiritualidad franciscana y cristiana.

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