Salmo 40

Pacientemente esperé al Señor

Pacientemente esperé al Señor, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Sacrificio y ofrenda no te agrada; has abierto mis oídos. He aquí, vengo; en el rollo del libro está escrito de mí.

Comentario y reflexión

El Salmo 40 combina acción de gracias por la liberación pasada con súplica por las necesidades presentes. La carta a los Hebreos aplica a Cristo las palabras sobre la obediencia superior al sacrificio.