Salmo 64

Escucha, oh Dios, la voz de mi queja

Escucha, oh Dios, la voz de mi queja; guarda mi vida del temor del enemigo. Escóndeme del consejo secreto de los malignos, de la conspiración de los que hacen iniquidad, que afilan como espada su lengua; lanzan cual saeta suya, palabra amarga. Para asaetear a escondidas al íntegro. Mas Dios les disparará su saeta; de repente serán heridos. Se alegrará el justo en el Señor, y confiará en él.

Comentario y reflexión

El Salmo 64 suplica protección contra las maquinaciones secretas de los enemigos. Dios vuelve las armas de los malvados contra ellos mismos, causando alegría al justo.