Salmo 69
Sálvame, Dios, porque las aguas han entrado hasta el alma
Sálvame, oh Dios,
porque las aguas han entrado hasta el alma.
Estoy hundido en cieno profundo, donde no puedo hacer pie;
he venido a abismos de aguas, y la corriente me ha anegado.
Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido;
han desfallecido mis ojos esperando a mi Dios.
Porque me consumió el celo de tu casa;
y los denuestos de los que te vituperaban cayeron sobre mí.
Responde, oh Señor, porque benigna es tu misericordia.
Comentario y reflexión
El Salmo 69 es uno de los grandes salmos mesiánicos de la Pasión. El Nuevo Testamento lo cita extensamente aplicándolo a los sufrimientos de Cristo, especialmente el celo por la casa del Padre.