Salmo 109

Oh Dios de mi alabanza, no calles

Oh Dios de mi alabanza, no calles; porque boca de impío y boca de engañador se han abierto contra mí; han hablado de mí con lengua mentirosa. Con palabras de odio me han rodeado, y pelearon contra mí sin causa. En pago de mi amor me han sido adversarios; mas yo oraba. Socórreme, oh Señor Dios mío; sálvame conforme a tu misericordia.

Comentario y reflexión

El Salmo 109 es una súplica intensa contra enemigos que devuelven odio por amor. A pesar de las duras imprecaciones, el salmo confía en que Dios defenderá al pobre y necesitado.