Salmo 30

Te glorificaré, Señor, porque me has exaltado

Te glorificaré, oh Señor, porque me has exaltado, y no permitiste que mis enemigos se alegraran de mí. Señor Dios mío, a ti clamé, y me sanaste. Oh Señor, hiciste subir mi alma del sepulcro; me diste vida, para que no descendiese a la sepultura. Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría. Has cambiado mi lamento en danza.

Comentario y reflexión

El Salmo 30 es un canto de acción de gracias por haber sido librado de la muerte. Enseña que el sufrimiento es temporal y que Dios transforma el llanto en alegría.